martes, 17 de marzo de 2009

Hola, aunque estoy muy cansada no queria dejar de comentar algo...me parece muy interesante los temas que se van entrelazando, no quiero condicionar la opinión de los demás participantes.. aunque me encantaría contestar a Patricia esperaré un poco a ver si participáis vosotros. Lo que si quiero apuntar es una lectura un cuento, muy corto pero maravilloso y que da mucho que pensar sobre el tema propuesto por Patricia: "Los inmortales" de Borge. Si podéis leerlo y luego hablamos... adios

7 comentarios:

  1. Se que este apartado no está abierto para comentarios de este tipo, pero imprimendo el trabajo de Harvey Milk abandonado en mi ordenador el cual tengo que entregar a Lola mañana mismo me ha invadido la irrefrenable tentación de abrir este tema tan profundamente denso y a la misma vez comprometido para sondear como anda la opinión de la clase respecto a "El Tema", la Tolerancia por las minorias.
    Os propongo una última pregunta en el trabajo de Harvey Milk, la que sería la pregunta 11 digamos, que espero que respondais todos en el blog, incluido Lola.
    Dejando de un lado si ha sido la película la que ha modificado vuestra manera de ver el mundo homosexual o a sido otro factor, os pregunto ¿Qué visión tenéis del mundo homosexual? Y como siempre, empiezo dando ejemplo:


    Los homosexuales han de ser un colectivo más de la sociedad;a pesar de ser una sociedad que se empeña en marginarles todos los días únicamente porque no entienden las relaciones del mismo modo que ellos.
    Es importantísimo defender la libertad de orientación sexual y criticar la homofobia que la sociedad heterosexual saca a reducir en cualquier ocasión. Por que en este caso es la homofobia contra los homosexuales, otras la xenofobia contra inmigrantes, otras el antisemitismo y otras el simple miedo a lo diferente, pero lo que está claro es que la mayoría siempre trata de blandir el arma de la superioridad numérica para marginar aquellas realidades que le son diferentes y teme.
    La homosexualidad no solo no es una enfermedad, es también una cura directa contra lo que si que es una enfermedad del sujeto y gravísima: la intolerancia.

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  2. Estoy de acuerdo contigo. Un poco al margen de esto, quería comentar sobre otro tema pero no sabía donde.
    Otro de los grandes problemas de este país es la intolerancia política, el hecho de que se tenga más en cuenta el orginen ideológico de una idea que la idea misma. El problema puede verse leyendo un periódico, porque hay propuestas políticas que son desprestigidas por su ideología política sin parase a pensar en su contenido. Pero eso no es aceptable, porque lleva a un punto en el no se tiene en cuenta el contenido y, por tanto, se dice que una propuesta pertenece a una ideología sólo porque el autor pertenece a esa ideología. No es normal que en un periodico se critiquen las propuestas más sociales del partido conservador o las propuestas más conservadoras del partido socialista porque se considere que son contrarias a un partido. ¿Contrario a la ideología del partido? Eso no quiere decir que sea malo, sólo que tu partido político no se lo había planteado así antes.
    Las propuestas sociales de miembros del partido socialista son criticadas por los sectores conservadores porque son propuestas socialistas. Las propuestas conservadoras de un miembro del partido socialista son criticadas por miembros del partido socialista por ser contrarias a la ideología del partido. Lo mismo ocurre con las propuestas conservadoras y las propuestas sociales elaboradas por conservadores.
    Esto ocurre porque en España no se piensa en el consenso. Cuando un partido tiene que gobernar en coalición se considera un fracado electoral en lugar de un logro democrático. Y esto es porque los patidos solo persiguen tener libertad para tomar las decisiones que quieran. Por eso los políticos gastan más tiempo criticando las ideas contrarias que comparándolas con las propias para llegar a un acuerdo. Por eso debemos tener vista a la hora de votar (tened en cuenta que para las siguientes elecciones muchos de nosotros ya podrán votar) y votar al partido cuyas propuestas sean más acordes con nuestras opiniones. No merece la pena que nos centremos en la ideología que votamos porque los partidos van a comportarse igual sea cual sea su ideología: buscarán hacer prevalecer sus propuestas y que no se acepten las demás. Es por eso por lo que en España se ha llegado a hablar del "voto útil". Cualquier voto debería ser útil, y lo sería si los grandes partidos estuvieran dispuestos a gobernar en coalición. Pero eso no ocurre, y por eso mucha gente vota al partido conservador para que no salga vencedor el socialista y viceversa.

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  3. TdC: El rebaño y la condición futura
    (La Conquista de la Felicidad)

    Esta reflexión viene producida en mi por el tema tratado en el libro de La Conquista De La Felicidad. El autor habla, en el capítulo 7 (El sentimiento de pecado) de la conciencia.
    En mitad de su argumentación, introduce un tema, a mi parecer, capaz de suscitar una reflexión argumentativa en cualquier tipo de lector, el interesado, o el desinteresado.

    Dice que estrechamente relacionado con el sentimiento de conciencia está el miedo ha ser expulsado del rebaño, de la masa, la multitud. Un miedo que hace al individuo actuar en base a valores generalmente aceptado en su sociedad. Este matiz, de su sociedad, es importante, porque posiblemente más adelante trate sobre él.

    Pero, dejando a un lado este matiz contextual que tiene formar parte del rebaño, y suponiendo que los valores, esos valores que supuestamente todos aceptamos como válidos y que convierten al individuo en 'masa' moralmente hablando, son universalizables y están universalizados, trataré de analizar los casos que el autor cita brevemente en su argumentación por no formar parte de su línea expositiva central.

    En primer lugar el autor habla de los innovadores religiosos. Os invito a pensar en el caso de Lutero y su reforma eclesiástica. Claramente rompió con todos los cánones de 'manada' que le unían con su sociedad religiosa a pesar de enfrentarse a los valores dictados por sus superiores, lo que suponía ir en contra de la conciencia cristiana y enfrentarse al que es considerado el emisario de Dios en la Tierra, con el papa. No hace falta analizar demasiado la situación en profundidad para darse cuanta de que Lutero persiguió su ideal de felicidad, basada en una ayuda sincera al prójimo desligándose de valores que consideraba retrógrados.

    Siguiendo con esa ruptura de los valores retrógrados, nos encontramos con los otros dos casos de idealistas que cita el autor: el anarquista y el revolucionario. Ambos, con bastantes similitudes pero cada uno a su manera, lucharon, luchan y lucharán contra los valores universalmente aceptados que consideran injustos y que consideran que les perjudican, buscando mejorar su situación, y he aquí la clave, puesto que en la búsqueda de esta mejora social, persiguen su felicidad.

    Si extrapolamos estos casos en busca de soluciones, tratando de aplicar un método más o menos riguroso en nuestra argumentación, podemos inducir, hablando con propiedad, que la ruptura con la moral establecida y tener una idea de conciencia diferente de la de la sociedad no es necesariamente una fuente de desdicha, sino que , a pesar de pasar por periodos de desdicha (como son la marginación eclesiástica que sufrió Lutero, o la lucha armada de los revolucionarios libertarios ), esto corresponde solo a un camino que busca, en verdad, la conquista de la felicidad.

    Volviendo al tema eludido anteriormente, de haber considerado estos valores como universalizados, debo añadir la variable del contexto social a mi argumentación. Evidentemente, una acción precisa no supone la misma ruptura con la conciencia masiva en un contexto determinado que en otro distinto. Si analizamos el caso del revolucionario tenemos el ejemplo más evidente. Si bien los ideales de la revolución suponían una ruptura con la sociedad capitalista de la que el autor formaba parte, este ideal no supondrían ninguna novedad en la Rusia del periodo de entreguerras, que ya se había levantado en su revolución proletaria.

    En último termino, y correspondiendo únicamente a una valoración personal, como hipótesis a este análisis añadiría que la ruptura con los valores generalizados no busca la conquista de la felicidad por el valor intrínseco de esta ruptura, sino porque en algún aspecto mejora la situación del individuo con respecto a un valor moral más profundo.

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  4. TdC: Envidia y admiración
    (La Conquista de la Felicidad)

    En el capítulo 6 de La Conquista de la Felicidad, el autor parece contraponer la admiración a la envidia. Según su linea argumentativa, esta contraposición parece tener un origen razonable, pero me permito exponer, aún a riesgo de enfrentarme directamente a la argumentación del autor, una relación de paralelismo entre ambos fenómenos.

    Mi hipótesis, personal, en lo que respecta a la relación de estos dos sentimientos, es que existe, entre la admiración y la envidia, solo un paso, que establece entre ambas una relación ciertamente enfermiza. La sola idea de poder pasar de admirar a un individuo, a tener envidia de él da verdadero pavor, pero me temo que está bastante cercana a la realidad.

    Para asegurar esto, me basaré en un supuesto que, personalmente, considero innegable: para admirar o envidiar a alguien es propiedad intrínseca dar vital importancia a cualquier cosa que el otro individuo tenga, o haga, incluso a la misma felicidad.

    Por la tanto, ¿donde está la linea divisoria entre admirar lo que la otra persona posee o hace?
    Únicamente en el sentimiento que nos produzca. Basándonos en esto, y partiendo del supuesto de que nuestros sentimientos evidentemente no son inmutables, lo que ayer pueda producirnos admiración, al día siguiente puede producirnos envidia.

    Por otro lado, si exageramos la admiración hasta su máximo obsesivo, en la cuál el sujeto que siente admiración califica las posesiones o las acciones del sujeto admirado como lo más importante, podemos deducir que fácilmente este sujeto deseé poseer estos por encima de todas las cosas, y buscando conseguirlos a toda costa. Eso, es envidia.

    Por lo tanto, concluyo que a mi parecer, admiración y envidia no son antagonistas, sino que comparten una estrecha relación por la cuál la envida es el extremo obsesivo de la admiración.

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  5. Quizás la diferencia entre la admiración y la envidia está en el sujeto que lo "sufre". Si la persona tiene suficiente confianza en si misma será admiración sino la tiene será envidia...

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  6. Al hablar de la masa, del rebaño me has recordado términos que son utilizados por dos filósofos en sus teorías, Ortega y Gasset y Nietzsche. Sobre todo este último aboga por las diferencias y las desigualdades como algo intrínseco de la realidad y del ser humano, el superhombre es un nuevo modelo moral basado en ser capaz de vivir con otros valores ocnstruidos a su medida.. En cuanto a la defensa de una élite que diriga a las masas...

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  7. Creo que esa diferencia basada en al confianza del admirador o el envidioso es muy interesante. Quizás escriba de ello en cuanto que tenga un poco de tiempo

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